Don’t be evil, do the right thing. Don’t be evil, do the right thing. Me prometiste que aceptabas y que me leías. Yo no espero a mucha gente aquí. A través de los ceros y unos que configuran este nuevo vórtice digital puedo saber si esa es nuestra primera mentira pactada. ¿Es que has venido? ¿Es que me lees? Compártelo en la pantalla, diles que estoy aquí. Aquí, aquí, aquí. Porque esto es un lugar. Porque la brecha realidad - virtualidad se encoge y se abrevia, y lo virtual es convierte en un segmento de lo real y no su representación. “Tendríamos que aprender a reconocer" —escribió Heidegger en El arte y el espacio— "que las cosas mismas son los lugares y que no se limitan a pertenecer a un lugar”. Las esquinas de la web donde hay palabras dibujando paisajes legales son un escondite. Solo vienen algunos a ver al Mago de Oz. A comprobar qué damos y qué recibimos.

Intersticios son imágenes y palabras construidas desde nuestros dedos y desde nuestros ojos que se desconectan de los cuerpos y la carne cuando pulsamos “enviar” , y pertenecen a todos entonces, pegadas a la pared del museo, mientras alguien frente a ella se asoma, señala y grita “eso es mío” sin serlo ya.